Irak y Afganistán: la batalla que Estados Unidos no puede ganar

Frida Modak

La pugna entre el congreso y el gobierno de George W.Bush en torno a la permanencia de las tropas estadunidenses en Irak va camino de convertirse en un asunto de rutina, los parlamentarios deciden que deben retirarse y el gobierno mantiene un veto permanente a esa posibilidad. Si solamente se tratara de un estira y afloja entre ambos poderes no tendría mayor importancia, pero lo que está en juego son vidas y derechos humanos y el derecho a la autodeterminación de los pueblos, puesto que en medio de una invasión ilegal se pretende convertir una agresión unilateral en una guerra que no tiene salida.

Los bombardeos contra Afganistán se iniciaron el 7 de octubre de 2001,a título de represalia por la caída de las Torres Gemelas de Nueva York,episodio en torno al cual hay una polémica permanente.El saudita Osama Ben Laden fue responsabilizado de esos hechos y, como vivía en Afganistán, ese país fue objeto de la represalia,si bien se estima que el problema estaba relacionado con las dificultades que encontraron los estadunidenses para que el gobierno de los talibanes les permitiera controlar oleoductos estratégicos.

Desde ese año Afganistán está ocupado por tropas de la OTAN comandadas por Estados Unidos, se dictó una constitución, se eligió un presidente y el conflicto continúa porque los afganos resisten la ocupación extranjera.Lo mismo sucede en Irak, invadido unilateralmente por Estados Unidos en marzo de 2003 a pretexto de que el gobierno de Saddam Hussein,al que posteriormente ahorcaron, tenía almacenadas armas de destrucción masiva.La institucionalidad iraquí fue abolida y, como en Afganistán,se dictó una constitución y se eligió un gobierno a gusto de los invasores. Pero la confrontación no sólo no cesa sino que va en aumento,como también las muertes de civiles y de soldados estadunidenses.En ese marco, Bush,desprestigiado interna e internacionalmente,insiste en su “guerra” sin escuchar a sus propios jefes militares.

PETREAUS:LA LUCHA EN IRAK PUEDE DURAR DÉCADAS

Nombrado en febrero de este año comandante de las tropas estadunidenses en Irak,el general David Petreaus sostuvo en una conferencia de prensa al mes de estar en el ejercicio del cargo que “No hay una solución militar para un problema como el de Irak. La presencia de efectivos es necesaria para mejorar la seguridad, pero no es suficiente. Tiene que haber un aspecto político”. Y agregó “Numerosos estadunidenses me han preguntado si las autoridades iraquíes y el pueblo pueden imponer el interés común antes de sus intereses personales y los intereses sectarios.Yo creo que eso es posible”. Para ello estima que se requiere la reconciliación y que el diálogo político debe incluir a grupos armados opuestos al actual gobierno. Esto no implica la eliminación de los planes de seguridad y el general ha pedido, incluso, más tropas.

Ahora, el martes 10 de julio, Petreaus dijo que la lucha contra los llamados rebeldes “es un esfuerzo a largo plazo” que podría durar “décadas”.Afirmó que el reciente aumento de soldados produjo “éxitos” pero que las tropas de su país están en una “dura lucha” que se tornará “más dura en lugar de ponerse más fácil”, que las operaciones podrían durar nueve o diez años y puso como ejemplo a Irlanda del Norte.

MATANZA DE CIVILES EN AFGANISTÁN

Hace unos días Hamid Karzai,que ocupa la presidencia de Afganistán, lanzó una dura advertencia a la OTAN por el alto número de civiles muertos por las tropas de esa organización. El asunto no es nuevo, pero Karzai había hecho la vista gorda y aceptado la versión de esos contingentes militares,según la cual sólo mataban talibanes,los integristas que gobernaban antes de la intervención extranjera. Las denuncias en contrario caían en el vacío, hasta que Karzai tuvo que admitirlas y junto con calificarlas de “inaceptables” advirtió que si la OTAN no trabaja con su país para evitarlas, su gobierno se verá forzado a tomar una “decisión”.

Antes que el presidente afgano admitiera los hechos, el ministro de defensa alemán había instado a las tropas estadunidenses desplegadas allí a actuar con “moderación” porque “tenemos que hacer todo lo posible por evitar que los civiles resulten afectados”. Por su parte la Comisión de Derechos Humanos de Afganistán acusó a los marines estadunidenses de uso excesivo de la violencia porque su reacción a un ataque con bomba “fue desproporcionada con respecto a la amenaza inmediata” al no distinguir entre civiles y blancos militares, agregando que la evidencia de una compleja emboscada con activistas armados estaba “lejos de ser concluyente”.

Estados Unidos anunció que mantendrá un contingente de 25 mil soldados en suelo afgano el próximo año y proyecta, se ha dicho, trasladar presos de su base en Guantánamo a una cárcel de alta seguridad en Kabul,capital afgana, cuya ampliación está financiando.

610 MIL MILLONES DE DÓLARES GASTADOS

Según el informe del Servicio de Investigación Congresional, SIC, una agencia de investigación independiente que provee de información y análisis a los legisladores, Estados Unidos ha gastado más de 610 mil millones de dólares en sus “guerras” y en la protección de sus muchas bases militares en el mundo,desde septiembre de 2001. El gasto promedio mensual de la administración Bush en Irak y Afganistán es de 12 mil millones de dólares, de ellos 10 mil se gastan en Irak y 2 mil en Afganistán. Desde la invasión a Irak el gasto estadunidense allí asciende a 450 mil millones de dólares,sólo este año se gastaron 165 mil 800 millones de dólares, un 40 por ciento más que el año pasado.

Si Bush obtiene todo lo que ha pedido en el presupuesto para 2008, el gasto total de su acción militar llegaría ese año a 758 mil millones de dólares,de los cuales el gasto en Irak ascendería a 657 mil millones de dólares. Si las “guerras” bushistas duraran diez años más como plantea Petraeus, el gasto para el 2017 llegaría a 1,4 billones de dólares, anticipa el informe del SIC.Muchas deben ser las ganancias de los promotores de estas agresiones, los que se niegan a buscar una solución pacífica al cruento conflicto que han provocado.

Mientras tanto,el problema amenaza convertirse en algo más grave aún porque se está extendiendo en esa región. Lo que acaba de suceder en la llamada Mezquita Roja de Pakistán es un ejemplo. Esa mezquita no es lo que se ha pretendido en la información difundida en torno a su ocupación por el ejército paquistaní y en la cual murieron más de 200 personas, entre ellas el clérigo Abdul Rashid Ghazi. La mezquita,donde funcionaba una escuela religiosa para varones y otra para mujeres, ha sido una de las favoritas de las élites del país, lo que incluye a primeros ministro, jefes militares y presidentes. Al actual presidente, que quiere occidentalizar a Pakistán, estos sucesos pueden costarle caro, más aún si se recuerda que llegó al poder mediante un golpe de estado y que fue legitimado por Estados Unidos.

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